PARA PUBLICARSE A LAS 12:01 A.M. EDT, EL 25 DE ABRIL DE 2000
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Los trabajadores del Censo listos para entrar en contacto con las
unidades residenciales que no respondieron al Censo 2000
Más de medio millón de trabajadores temporarios se preparaban hoy
para comenzar la difícil y costosa parte de tratar de contar a todas las
personas en las residencias del país que no devolvieron por correo sus
cuestionarios del Censo 2000.
El Censo 2000, la más grande movilización en tiempos de paz de la
nación, y la mayor operación en el terreno, la fase de golpear a las
puertas y de llamadas telefónica llamada "seguimiento de no respuestas",
se extenderá durante alrededor de 10 semanas, entre el jueves 27 de abril
y el 7 de julio.
El seguimiento de no respuestas es respaldado por la tercera y final fase
de la campaña de anuncios pagados de la Oficina del Censo de aproximadamente
170 millones de dólares, y la fase "Porque tu Cuentas" de su campaña
promocional. Ambas campañas alertan a las personas sobre la presencia de
los enumeradores en sus vecindarios y piden al público que coopere con
ellos.
La Oficina del Censo comenzó a contratar enumeradores el 13 de marzo,
principalmente en los mismos sectores en que estarán trabajando. Incluídos
en la lista calificada de solicitantes de 2,5 millones de personas, hubo cerca
de 190.000 no ciudadanos, que pueden ser contratados en el apretado mercado
laboral gracias a la primera excepción reglamentaria en este sentido
anunciada por el Departamento de Comercio el año pasado. Muchos de ellos
hablan idiomas diferentes al inglés que son necesarios en las áreas que
censarán.
Los enumeradores tuvieron la opción de someterse a tres sesiones de
entrenamiento diurnas o cinco nocturnas, según fuera más conveniente para
ellos. Alrededor de 23.000 clases de entrenamiento fueron programadas en todo el
país. El entrenamiento, centrado en las habilidades entrevistadoras y en como
tratar las preocupaciones de la gente renuente a proporcionar información
personal, continuará hasta el final de la operación, de modo de que la Oficina
del Censo pueda reemplazar a los trabajadores que pudieran dejar sus posiciones.
Los enumeradores harán hasta tres llamadas telefónicas y tres visitas
personales a las unidades de viviendas que se cree están ocupadas pero de las
cuales no se recibieron de vuelta los cuestionarios. Después de eso, los
enumeradores tienen instrucciones de encontrar a fuentes allegadas, tales como
un vecino, un agente de arriendos, un administrador de edificio o alguna persona
conocedora de 15 o más años de edad para obtener los datos básicos.
El mayor desafío de los enumeradores será completar la cuenta de la población
de los Estados Unidos dentro del tiempo establecido, manteniendo al mismo tiempo
al mínimo la dependencia de datos proporcionados por terceras personas, que
generalmente son consideradas menos confiables que aquellos logrados de un
miembro de la unidad residencial.
A cada uno de los enumeradores, que portan distintivos oficiales del censo,
se le asignará inicialmente 40 casos. Cuando hayan finalizado, recibirán
nuevas asignaciones. Se espera que la mayoría de los casos sean asignados
en las dos o tres primeras semanas.
Aunque la mayoría de los enumerados trabajarán solos, algunos,
preocupados por cuestiones de seguridad, lo harán en equipos de dos personas,
o en intensas operaciones diurnas en áreas consideradas peligrosas. Los
censadores, que tendrán flexibilidad en su trabajo de 40 horas a la semana,
trabajarán durante los fines de semana y los días festivos, que se
consideran propicios para hallar a alguien en el hogar.
La Oficina del Censo realizará inspecciones de calidad al trabajo de sus
enumeradores, cuyos salarios van de $8,25 a $18,50 la hora.